París, un paraíso para el runner

Viernes, 16 de Noviembre de 2018 11:30

Cinco alternativas para disfrutar de la capital francesa a ritmo de runner

París es una ciudad increíble. Sus calles, sus monumentos, las vistas a la orilla del Sena y sus parques pueden convertir a la capital francesa en un paraíso para el runner. 

El madrileño Alvaro Molina, estudiante en París, recopila cinco de las rutas más recomendables. 

En primer lugar el Jardin de Luxemburgo. Se encuentra en el corazón de París, a la orilla sur del Sena. Un lugar recomendable para sentarse a leer un libro, pasear entre sus jardines o contemplar el Palacio de Luxemburgo, actual sede del senado francés, es también un lugar fantástico para rodar. Sus casi 2 km de perímetro permiten disfrutar de un entrenamiento idílico rodeado de multitud de runners. El principal inconveniente, especialmente durante los meses de invierno, es que los jardines cierran pronto. Se suele permitir la entrada hasta las 17 h.

El Jardín de Tullerías, junto al Museo del Louvre, es otro de los lugares que ofrece un entorno incomparable para la práctica del running. Su extensión similar a la de los Jardines de Luxemburgo permite igualmente realizar rodajes controlados y calcular con relativa facilidad los tiempos por vuelta y por lo tanto los ritmos. El paisaje, con la pirámide y fachada principal del Louvre en un lado, la Plaza de la Concordia en el otro y escoltado por la Rue Rivoli y la orilla del Sena con el Museo d’Orsay invitan a olvidarse del cronómetro. Su único inconveniente, a determinadas horas punta, es que puede estar atestado de turistas. 

Otro de los placeres que ofrece París es correr por la orilla del Sena. No importa a que altura del río ni cual de las orillas se elija, cada una de ellas es un regalo para la vista que permite disfrutar de la belleza de la ciudad. Eso sí, hay que tener en cuenta que algunos tramos de acera son estrechos con lo que, en caso de encontrarte con pequeños grupos de gente -especialmente a la altura de Notre Dame- puedes verte en dificultades para pasar.

Por otro lado, el bosque de Bolonia es uno de los dos grandes parques de París. Ofrece un entorno verde con un gran lago y sutilmente alejado del ajetreo de la ciudad. Los casi 3 km de cada vuelta al lago y la tranquilidad que ofrece lo convierten en un lugar idóneo para la práctica del running. 

Y por último, el Parque de los Campos de Marte, famoso por albergar la Torre Eiffel es perfecto para tiradas medias o cortas y para la práctica de series por sus grandes rectas. Sus aproximadamente 2 km de perímetro lo convierten en un lugar perfecto para los entrenamientos de velocidad. Eso sí, es conveniente tener cuidado con las aglomeraciones de turistas en el extremo situado en la base de la Torre Eiffel. 

Así es París, así se puede disfrutar de ella a ritmo de runner y así, como cantó Edit Piaf, se puede ver la vida de rosa.

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